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Experiencias 2017-11-28T19:05:08+00:00

La historia de Azucena

En este camino de recuperación de mi esencia femenina, con Mayei, estoy aprendiendo a ser “Madre” a pesar de no tener hijos biológicos, porque ser madre es mucho más y va mucho más allá del hecho de parirlos.

Quería aprovechar este testimonio personal para transmitirte mi contento al ver cómo vas acercándote, cada vez más, a la MUJER que todas llevamos en nuestro interior y que sólo puede florecer con la energía magnética de un hombre consciente, capaz de ayudarnos a trascender toda nuestra oscuridad, la que hemos ido absorbiendo, generación tras generación, hasta convertirnos en sombras de nosotras mismas, que deambulan arrastrando sus cargas como pesadas losas.

Estoy aprendiendo a reconciliarme con mi cuerpo y conmigo misma, como mujer. Y, en este reencuentro con mi esencia femenina, estoy pudiendo ejercer de madre, aunque biológicamente decidí no tener hijos; por una parte, porque no quería repetir con ellos lo mismo que habían hecho conmigo, y, por otro lado, además, había destrozado hasta tal extremo mi cuerpo que su estado era incompatible con la posibilidad de gestar una vida en él.

Con Mayei estoy aprendiendo a ser Mujer, a ser Madre y a recuperar la esencia femenina, basada en la generosidad, la abundancia, la compasión, valores que, por desgracia, las mujeres hemos ido perdiendo a lo largo de generaciones.

Azucena • 54 años

La historia de María

Os puedo asegurar es que el amor es libre, y que sólo desde la plena libertad fluye el verdadero amor.

Algo muy profundo en mí no tuvo ninguna duda de que la presencia de Mayei cambió por completo el rumbo de mi vida. Y tuve una revelación: La sexualidad, una energía conectada a la vida, había sido tremendamente pervertida y utilizada odiosamente por el hombre y la mujer patriarcales, en un mundo del tener, donde la rivalidad entre las mujeres para poseer y castrar al hombre había sido dramáticamente normalizada.

Comprendí que, para una mujer, pedir a un hombre su energía, su semilla geminal, su guía, es imprescindible para ser madre. Comprendí cómo las mujeres hemos normalizado el no pedir al hombre, sino seducirlo y engordar nuestro ego, para después manipularlo a nuestro antojo. Y, claro, una vez castrada su energía masculina, empoderarnos en el victimismo, con la consiguiente violencia que supone tan tremenda manipulación del otro.

Mayei no es ningún erudito, ni tampoco está limitado por ningún método terapéutico. Mayei es en la vida misma. Imposible desde un método, imposible desde la más grande erudición, transmitir lo que Mayei me ha transmitido en la vida misma.

María • 59 años

La historia de Macarena

Llevaba cinco años viajando, de un lugar a otro, huyendo de mí misma, aunque yo, entonces, no veía que fuese así.

Había probado cada situación que se me presentaba en la vida, agarrándome a todas, pensando que, a través de ellas, podría salir de mi dolor, pero ya no podía más… Llegué a un punto en el que no podía ni dormir por las noches. Veía demonios y fantasmas a mi alrededor… Me aterraba la oscuridad de la noche, pues resonaba con la que yo vivía dentro. ¡Ya no soportaba más vivir así!

Muchas veces reflexiono sobre qué hubiese sido de mí si no hubiese conocido a Mayei… Y me doy cuenta de que ya no estaría viva, ni mucho menos hubiese sido madre… Pues, además del límite de insoportabilidad existencial al que había llegado antes de conocerlo, tenía una endometriosis severa, y era muy complicado, prácticamente imposible para mí, que me quedase preñada.

Pero, finalmente, después de casi dos años de proceso sanador, ¡me quedé de nuevo encinta! Fue tan especial el momento de saberme de nuevo preñada, que me llenó de dicha y de fuerza, y me sentí la mujer más privilegiada del mundo. Llevé la gestación como un regalo intimo y maravilloso, el cual disfruté cada instante. Me regocijé de cada cambio, de cada movimiento de mi vientre henchido de vida, de cada pulsión del pequeño corazón que latía en mi vientre; de la grandeza de saber que esta criatura venía del amor de un hombre a la mujer humana, de mi propio proceso de sanación, y que esa semilla estaba henchida de la luz de Mayei. Viví una preñez respetada, amparada, protegida, en la que también experimenté mi fortaleza, pues trabajé intensamente durante los nueve meses de gestación.

Macarena • 36 años

La historia de Elisa

Cuando inicié el proceso con Mayei, vivía esa angustia y ansiedad extrema de no saber realmente lo que debía hacer.

Mayei ha marcado, en mí, un antes y un después. Ahora me siento mucho más serena y confiada. Incluso, diría que los millones de conceptos que tenía en mi cabeza han cobrado sentido, se han llenado de significado. Con las experiencias junto a Mayei, y todo lo que me ha hecho comprender, es, como si, de pronto, se hubiera encendido una luz en toda mi tensa y angustiosa oscuridad. A través de su energía, he logrado, en primer lugar, perder el miedo a las personas, cosa que me bloqueaba sobremanera, y, a la hora de trabajar, me hacía todo terriblemente estresante y angustioso al extremo.

Todo, a fuerza de amor, respeto y libertad. ¿Cómo se paga esto? Mayei nos ha regalado infinidad de visitas sorpresa, paseos, comidas, invitaciones a su espacio… Y, aparte, ese contínuo hacer sutil, en el que, con una simple conversación, ya canaliza, descarga y pone conciencia, en aspectos difíciles de comprender, aceptar o asumir para cada una de nosotras. ¿Cómo se paga eso? ¿Qué terapeuta profesional sale de su consulta para ir a la vida de cada una de sus pacientes?…

Hoy puedo decir que nunca he visto, ni conocido, a nadie tan libre, tan respetuoso y con tanto amor para dar, como él. En esta línea, veo también cómo su labor es una oportunidad para la humanidad, por eso siempre dice que su labor es planetaria.

Nunca pensé que la presencia de un hombre consciente, real y amoroso, pudiera ser tan elevada, tan clarividente y sabia… Fue la delicia más especial y sublime. Su compañía, su serenidad, su saber hacer, estar y aliviar, eran de una pulcritud insuperable.

Elisa • 43 años

El elixir masculino en la mujer nueva

Libro testimonial

Este libro es mi ofrenda para ti.

En él he querido compartir mis sentimientos más íntimos y el proceso que ha transformado mi vida y que me está acercando a ser una mujer plena: la sanación femenina y la maternidad consciente.

LO QUIERO

La historia de Amaya

Son inconmensurables las cosas que me ha ofrecido Mayei, y los efectos en mi vida.

¡Cómo me alegro de haberme atrevido, Marta! Ya se ha dado tanto desde ese momento, siento que he soltado ya tanto de lo que me ofuscaba, de lo que me angustiaba y entristecía… Me siento ahora una mujer, cada vez más plena y segura, tomando las riendas de mi vida y la responsabilidad de mis decisiones. Ahora sé que puedo ser una mujer liberada y gozosa, pues hay un hombre que me transmite su incondicional confianza, y una hermana, una verdadera amiga con la que compartir de forma sincera y empática.

Quiero hablar de las innumerables bendiciones que he recibido de este hombre, entregado a la sanación de la mujer (y, por extensión, de todo el planeta), al que hemos pedido ayuda para transitar de nuestros viejos estados neuróticos a ser mujeres abundantes y gozosas. Día a día, recibiendo una inmensa energía liberadora y nutridora de él, que continúa haciéndonosla llegar a manos llenas, día a día, recibiendo su conciencia, para darnos más cuenta de nuestros viejos patrones inconscientes, hacernos responsables de ellos y soltarlos… ¡Yo no los quiero más! ¡Es esa pujanza la que puedo y quiero compartir!

Tal y como este hombre nuevo nos ama con plena aceptación, compasión, paciencia, confianza y amor, disponemos del inmenso impulso que nos aporta para liberarnos nosotras también y dar el paso, de su mano, hacia un nuevo estado de mujeres plenas y gozosas.

Amaya • 23 años

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